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martes, 9 de marzo de 2010

¿La grasa como sexto sabor?

Leí en El Comercio sobre una investigación realizada en la Universidad de Deakin en Melburne (Australia) que postula que el paladar del ser humano es capaz de identificar en los alimentos el gusto a grasa, que se convertiría así en el "sexto sabor".

"Hemos concluido que hay un sexto sabor además de ácido, amargo, dulce, salado y umami (similar al agridulce y presente en salsas de la cocina oriental)", afirmó Russell Keast, profesor de la y jefe de los investigadores.

¿Cómo llegaron a esta conclusión? El equipo analizó a 50 personas para determinar su capacidad de detectar contenidos grasos en distintos tipos de comida, aunque algunos necesitaron una concentración mayor que otros.

Los científicos también pudieron demostrar que esa destreza está unida a su peso y porcentaje corporal de grasa. "Aquellos sujetos con contenidos bajos, o delgados, son más sensibles a la grasa, mientras los obesos tienen más problemas para detectarla en los alimentos. Su hipótesis es que algunas personas pierden su sensibilidad a la grasa cuando consumen demasiada porque el cuerpo se adapta al alto contenido en grasa de la dieta. Una de las ideas de la investigación es obtener un producto que reemplace a ese sabor en el paladar ya que nos gusta consumir productos con grasa.

A mí en lo personal, esta investigación me parece una rocaza. La capacidad de detectar grasa en un alimento yo la atribuyo a la textura propia de la grasa que el paladar puede detectar, así que no considero que estemos hablando de un "sexto sabor" de manera oficial en un futuro cercano.

sábado, 31 de octubre de 2009

Canadá: Chicles que cambian de sabor

La empresa Wrigley ha lanzado en Canadá el chicle 5 que tiene la particularidad de cambiar de sabor en la boca, de ácido a dulce, o según la marca, de Solstice a Zing, como son conocidos los sabores. Además no contiene azúcar. Se vende en paquetes de 15 unidades por un poco más de 3 dólares.

Según Alimentaria Online, este concepto es nuevo en las gomas de mascar, aunque ya existía en algunos productos de confitería.

miércoles, 11 de junio de 2008

Cervezas mexicanas acaparan mercado de EEUU

Su popularidad es tanta que las dos principales cerveceras nacionales sacaron al mercado productos con sabor mexicano limón y sal

Los puristas no las ven con muy buenos ojos, pero las cervezas mexicanas siguen conquistando el mercado estadounidense y su popularidad es tal que dos de las principales cerveceras nacionales, Miller y Anheuser Busch, están ofreciendo bebidas son sabor a cítricos y sal.
"Corona, Modelo, Sol, Dos Equis... Tal vez no sean las mejores cervezas rubias del mundo, pero cierto tipo de consumidor se identifica con ellas", comentó Christina Perozzi, summilier del restaurante Rustic Canyon de la localidad californiana de Santa Mónica y autora de un blog sobre cervezas.
"Si a uno le gusta relajarse en la playa, quiere una cerveza para esa ocasión", agregó.
Corona es de lejos la cerveza importada de más venta en Estados Unidos. Otras cervezas mexicanas --Modelo, Tecate y Pacífico -- también aumentaron su presencia en el mercado estadounidense en los últimos cinco años. Lo mismo se puede decir de Dos Equis, que acaba de lanzar una enorme campaña publicitaria en California.
Impresionadas con la popularidad de estas cervezas, Miller y Anheuser Busch sacaron al mercado dos cervezas con sabor mexicano, Miller Chill y Bud Light Lime.
Tal vez no estén a la altura de las aromáticas cervezas de Oregón ni de las cervezas más puras alemanas, pero todas tienen un denominador común: bajo contenido calórico, poco alcohol y son ideales para los cálidos días del verano.
Curiosamente, si bien las cervezas son muy conocidas por los hispanos, pero ese no es el sector al que le apuntan sus productores. El mercado que buscan es el de los estadounidenses nativos. Solo de un 20 a un 25% de las ventas de Corona fueron entre los hispanos, según Brian Sudano, director administrativo de Beverage Marketing Corporation, firma independiente de investigaciones del mercado.
Mientras que Modelo y Tecate le apuntan más bien a los inmigrantes y ofrecen cervezas baratas, Dos Equis se está afianzando junto a Corona como una cerveza para un público más amplio.
"Dos Equis es una firma muy arraigada en México, pero en Estados Unidos tenemos una campaña muy distinta", señaló el vicepresidente de mercadeo de la firma Kheri Holland Tillman. Su objetivo son los hombres de entre 21 y 34 años, "un poco más acomodados" que el consumidor común.
Su publicidad habla del "hombre más interesante del mundo", que es alguien de aspecto levemente hispano, divertido y aventurero. "No siempre bebo cerveza", dice el personaje de la publicidad. "Pero cuando lo hago, prefiero Dos Equis".





Es un enfoque muy diferente al de Corona, que sin hacer demasiada bulla publicitaria vende el equivalente a 117 millones de cajas en los Estados Unidos, más que lo que venden las otras cinco cervezas mexicanas más populares en forma combinada, según Beverage Marketing Corporation.
El año pasado, no obstante, las ventas de Corona disminuyeron levemente en relación con el 2006, en que vendió 121 millones de cajas. Sudano resta importancia a la merma.
"Si uno observa con atención el desempeño de Corona en relación con el de Dos Equis, Tecate y las demás cervezas importadas, queda claro que no corresponde decir que los consumidores están buscando otras alternativas", afirmó. Sudano atribuye la baja en las ventas a problemas de distribución y a un reciente aumento de precios.
Un sector que no ha logrado incursionar en el mercado estadounidense es el de las cervezas especiales mexicanas y la experta Perozzi, que conoce casi todas las cervezas especiales del mundo, no se explica por qué.
"He tomado la cerveza Tijuana Morena y es muy buena", manifestó. "Es algo similar a una amber estadounidense".También destaca la Negro Modelo, una versión más oscura de la segunda cerveza mexicana de mayor venta, la Modelo Especial.
"Tiene un mejor balance que las cervezas rubias" mexicanas, que siempre parecen contar con demasiados minerales, indicó.
¿Será que el agua de México no es buena para las cervezas light mexicanas que imitan a las de otros países, como afirman muchos?
Perozzi considera que el agua con alto contenido mineral se ajusta mejor a las cervezas oscuras, fuertes, mientras que el agua de bajo contenido mineral se adapta mejor a las cervezas rubias y light.
"La verdad es que no hay una cerveza estilo mexicano", dice la experta. Acota que "estas cervezas no pueden disimular mucho el contenido mineral".


Tomado de El Universal

jueves, 3 de enero de 2008

Un sabor que intriga a la industria alimenticia

Todos aprendimos desde pequeños que existen cuatro sabores básicos: el dulce, el salado, el amargo y el ácido. Pero entonces, ¿cómo podemos describir el sabor de un caldo de pollo?
Para un número cada vez mayor de chefs y representantes de la industria alimenticia, la respuesta es "umami", o el "quinto sabor". Originalmente identificado por un científico japonés hace un siglo, el umami ha sido siempre un concepto culinario oscuro. Difícil de definir, es normalmente descrito como jugoso, sabroso y gratificante.
Sin embargo, gracias a descubrimientos de la ciencia alimenticia —como consecuencia de la intensificación de la competencia entre los fabricantes de ingredientes para crear nuevos sabores—ahora el umami está llegando a las masas. En Estados Unidos, por ejemplo, chefs famosos como Jean-Georges Vongerichten ya ofrecen lo que llaman "bombas de umami": platos que incluyen ingredientes naturalmente ricos en umami para lograr un sabor "explosivo". Gigantes del sector alimenticio como Nestlé, Frito-Lay y Campbell's Soup buscan intensificar el sabor umami en productos como las sopas bajas en sodio, para hacerlas más apetitosas. A su vez, los cultivadores de hongos de EE.UU. promocionan su producción entre los jefes de cocina como una manera ideal de lograr el sabor umami de forma natural.
La industria está adoptando el umami como parte de un esfuerzo para producir alimentos de sabor intenso, a la vez que reduce el uso de grasa, sal, azúcar e ingredientes artificiales. Además, muchos consumidores, cada vez más conscientes de su dieta, analizan las etiquetas de los envases en busca de palabras que suenen a químicos o ingredientes poco saludables.
El umami fue identificado a principios del siglo XX por Kikunae Ikeda, un científico japonés que bautizó el sabor con el término japonés para "delicia". Ikeda descubrió que los alimentos con el sabor umami tienen un nivel más alto de glutamato, un aminoácido que sirve como base para la formación de proteínas. Ikeda desarrolló y patentó un método para la fabricación de glutamato monosódico (MSG por sus siglas en inglés), un aditivo procesado que agrega el sabor umami a la comida, de la misma manera en que el azúcar hace que las cosas sepan dulces.
El glutamato monosódico fue fabricado por primera vez por la empresa japonesa Ajinomoto en 1909 y se produce a través de un complejo proceso de fermentación de la glucosa de maíz y otras materias primas. Actualmente, se venden aproximadamente 95,000 toneladas de MSG en América del Norte cada año, según Ajinomoto. La sustancia está presente en una gran variedad de alimentos, desde los sándwiches de pollo o salchicha de McDonald's hasta los Doritos.
Una ventaja del glutamato monosódico es que es un ingrediente rico en umami barato, ampliamente disponible y que agrada al paladar, al igual que el azúcar es la máxima expresión de lo dulce y la sal de lo salado. Otros ingredientes, como los extractos de levadura, también tienen umami, pero pueden agregar sabores que los fabricantes de alimentos no quieren para sus productos. En muchas regiones de Asia y varios países latinoamericanos, como Perú y Brasil, es común agregar un poquito de glutamato monosódico a la preparación de cualquier plato. Pero el MSG se ha ganado en EE.UU. y otros países una reputación negativa, como un aditivo sospechoso, que según muchos consumidores provoca dolores de cabeza y alergias.
Sin embargo, diversos estudios han concluido que el glutamato no causa efectos negativos para la salud. "No creo que cantidades equilibradas de glutamato representen un riesgo a la amplia mayoría de la gente", dice Michael Jacobson, director ejecutivo del Center for Science in the Public Interest, un grupo de defensa de la seguridad alimenticia de Washington.
Durante años, los chefs y científicos occidentales del sector de alimentos debatieron acerca de si el umami realmente es un sabor tan fundamental para el sistema sensorial como lo es el dulce o el agrio. Esto cambió en 2000, cuando científicos de la Universidad de Miami publicaron un estudio —parcialmente auspiciado por Ajinomoto— que identifica receptores en la lengua cuyo propósito es únicamente identificar la presencia del glutamato.
Si bien hay controversia en cuanto a la precisión del estudio, actualmente, la gran mayoría de los científicos cree que el cuerpo está programado para reconocer el glutamato, dice Gary Beauchamp, director del Centro Monell de las Sensaciones Químicas, de Filadelfia, un instituto de investigación de los sentidos que también recibe financiación de Ajinomoto. De la misma manera en que se nos antoja algo dulce como un estímulo para ingerir carbohidratos, también queremos el glutamato para consumir proteínas, explica Beauchamp.
El interés por el umami está alentando la investigación y desarrollo de empresas que crean y producen sabores para la industria de alimentos procesados. Esto puede abarcar desde ingredientes naturales a sabores artificiales, que son básicamente para el glutamato lo que la sacarina y el aspartame son para el azúcar. Senomyx, una empresa estadou‐nidense de ingredientes, desarrolló papilas gustativas artificiales con receptores de umami y las usa para probar las reacciones a miles de ingredientes.
Hasta ahora, Senomyx ha identificado cuatro nuevos ingredientes umami que se pueden usar en cantidades suficientemente pequeñas para que aparezcan mencionados en las etiquetas como "sabores artificiales". Esto supone una ventaja para la industria alimenticia porque elimina la necesidad de agregar a la lista de ingredientes designaciones desconocidas que suenan como químicos.
Nestlé usa uno de los ingredientes umami de Senomyx en los cubos de caldo de pollo y carne en El Caribe, en masas instantáneas en Brasil y en aliños en América Central, todos bajo la marca Maggi.


Tomado de Yahoo!