Según explicó el director general del ISA, Roberto Arosemena, el país asiático aportará todo el capital tecnológico a través de siete científicos que trabajarán en el laboratorio y los cultivos durante los primeros dos años. Así, el laboratorio, que se ubicará en la ciudad de Mazatlán, empezará a operar en aproximadamente dos meses y producirá unos cinco millones de semillas del pepino de mar, que se repartirán entre las empresas y pescadores de la zona para ser cultivadas mediante acuacultura.
Por su parte, México se encargará del finamiento y la producción del proyecto, que asciende a cerca de los dos millones de dólares y que se repartirá entre cinco empresas locales sinaolenses, el gobierno estatal, el gobierno federal y los propios pescadores.
Arosemena destacó que se trata de una iniciativa que tendrá un impacto "muy directo" tanto a nivel social como económico, ya que nace con una base sólida de mercado y exportación a China y otros mercados asiáticos, donde es un producto muy apreciado por sus presuntos efectos positivos para la salud.
Así, por ejemplo, un pepino de mar tarda un mínimo de catorce meses en madurar y alcanzar un peso mínimo de un kilogramo, lo suficiente para elaborar entre seis y siete raciones por unidad, que se venden a precios que rondan los 100 dólares por ración.
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