La Organización Internacional de Azúcar (ISO, por sus siglas en inglés) señaló que hasta septiembre de 2010, la demanda global de azúcar excederá por cinco millones de toneladas métricas su nivel de producción.
Los inversionistas y los productores, en consecuencia, se han lanzado a una carrera, y muchos aseveran que el producto es el nuevo "petróleo blanco".
En un artículo en su edición de este miércoles, el diario británico The Guardian reconoce: "Para los financistas en busca de la adrelina que provoca la sacudida de los precios, el azúcar es el nuevo petróleo". Expertos consultados por ese diario dicen que el atractivo de un precio en ascenso rápido ha atraído la atención de los hedge funds, o fondos de inversión de alto riesgo, en procura de ganancias especulativas a corto plazo. Los contratos relacionados con azúcar han ascendido un 40% en Londres de agosto a setiembre.
Ya no se buscan productos con los cuales especular como el petróleo, sino ahora hay una atracción a los mercados agrícolas de futuros.
Y, además, "influyen otros factores como el precio del crudo" y la idea de usar la agricultura en función de la energía, con lo cual "los cultivos de caña tendrán que competir por la tierra con otros cultivos más rentables" en caso de un movimiento en el mercado.
¿Y qué países son los actores principales en el mercado mundial?
Brasil, el principal productor mundial, donde grandes zonas de cultivos se han perdido debido a intensas lluvias. Y no sólo debe satisfacer la demanda de los más golosos. Entre sus clientes hay también un buen puñado de conductores. En los últimos años, la caña brasileña se ha destinado a producir etanol (alcohol etílico) en lugar de azúcar. Más del 90% de los autos nuevos del país están adaptados para aceptar el etanol como combustible, gracias a un programa estatal para reducir la dependencia energética de otros países. Cabe mencionar, que para los exportos de la ISO (del azúcar) Brasil es el país a nivel internacional que tiene las mayores posibilidades de sacar provecho de la situación actual