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lunes, 3 de agosto de 2009

Nota de la BBC: El consumo de lácteos "alarga la vida"

Aquellos que de niños consumen en abundancia productos lácteos como leche o queso tienen una mayor expectativa de vida, según sugiere una investigación.

Investigadores de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido y de la Universidad de Queensland, en Australia, analizaron el historial médico de cerca de 4.500 niños británicos que participaron en un estudio médico en los años ’30.

Los científicos descubrieron que aquellos que de niños gozaron de una ingestión diaria alta de lácteos y calcio tuvieron una mayor protección contra los accidentes cerebrovasculares y otras causas de mortalidad, según se desprende del estudio, publicado en la la revista Heart.
Pese a que los productos lácteos contienen colesterol y grasas que obstruyen las arterias, su consumo elevado parece que no aumentó el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas entre los participantes en el estudio.
La investigación analizó la dieta de las familias de los niños y constató que el alto consumo de calcio y lácteos, fundamentalmente provenientes de la leche, disminuyeron la mortalidad en una cuarta parte.
Leche, yogur y queso
Un consumo diario de calcio de al menos 400 miligramos (como el que se encuentra en un vaso de leche), redujo la probabilidad de morir de un accidente cerebrovascular en un 60%.

Los efectos beneficiosos se atribuyen a las cantidades que suelen recomendar los expertos: tres raciones diarias de productos lácteos -como un vaso de leche de 200 miligramos, un yogurt y un trozo de queso- proporcionan el calcio que la mayoría de la gente necesita.
Los investigadores afirman que tuvieron en cuenta que los niños con el mayor consumo de lácteos provenían de familias con más medios y tenían mejores dietas en general.
En cualquier caso, afirman que existen evidencias de que un elevado consumo de calcio es bueno para la presión sanguínea.
Según los responsables del estudio, el consumo de lácteos puede influenciar en el estado de la circulación sanguínea y del corazón, a través de una hormona llamada Factor de crecimiento insulínico 1 (IGF-1, por sus siglas en inglés).

En los adultos, los niveles altos de IGF-1 están vinculados a una reducción de las muertes relacionadas con fallos cardíacos y enfermedades del corazón.
Según Joanne Murphy, de la Asociación de Accidentes Cerebrovasculares del Reino Unido, se trata de un estudio interesante, aunque se debe seguir investigando para calcular los beneficios de la leche en la reducción de las probabilidades de morir de un accidente de ese tipo. "Mientras, aconsejamos a los padres que den a sus hijos una dieta rica en fruta y vegetales, y baja en grasas saturadas y sal".
June Davison, de la Fundación Británica del Corazón, considera que "es importante incluir los productos lácteos como parte de una dieta balanceada desde una temprana edad".
"Sin embargo, los adolescentes y adultos deben consumir productos lácteos bajos en grasa, como la leche o los yogures desnatados, lo que les ayudará a mantener bajo el consumo de grasas saturadas y aproteger el corazón", señaló Davison.

Tomado de la BBC Ciencia.

lunes, 28 de enero de 2008

La sobreestimación del calcio

Un estudio sugiere que las recomendaciones actuales de ingesta de calcio en adultos podrían estar sobrevaloradas



El organismo humano contiene algo más de 1 kilo de calcio acumulado en los huesos y en los dientes, y en mucha menos cantidad distribuido por la sangre y los distintos tejidos. El calcio del organismo aumenta hasta el final de la época de crecimiento (hacia los 30 años). Posteriormente, el intercambio con el exterior sigue siendo intenso, y se produce una constante eliminación del mismo que debe ser repuesto a partir del calcio procedente de los alimentos (leche y lácteos, sardinas en aceite y algunas verduras, frutos secos, plan blando enriquecido, si bien el de los vegetales tiene menos biodisponiblidad para el organismo).
Su presencia es esencial para la formación de la masa ósea y sin una cantidad adecuada aumenta el riesgo de fracturas y enfermedades como la osteoporosis. Es bien conocida la frase que asegura que las personas que desean huesos sanos deben tomar mucho calcio. Este contexto es el que ha llevado a un intenso debate sobre los requerimientos diarios de calcio en personas adultas para intentar maximizar el estado de salud de los huesos de cara a la tercera edad. La recomendación de calcio actual es de 1.000 mg por día de 19 a 50 años, y 1.200 mg por día a partir de los 51 (Food and Nutrition Board, octubre de 2007). Un nuevo estudio llevado a cabo por el Agricultural Research Service (ARS), la agencia científica del Departamento de Agricultura de EE.UU., marca ahora el máximo diario en 741 mg. El estudio sugiere, por tanto, que las recomendaciones actuales de ingesta de calcio en adultos mayores de 19 años podrían estar sobrevaloradas.



Equilibrio innato
El cuerpo compensa la falta de calcio extrayéndolo de los huesos y depositándolo en el torrente sanguíneo, asegura la investigación. Publicado recientemente en la revista 'American Journal of Clinical Nutrition', el estudio ha sido liderado por el biólogo del ARS Curtiss Hun. Según Hun, no hay suficiente evidencia científica como para recomendar con exactitud la cantidad de calcio que debería ingerirse de forma diaria y que compensara el perdido a través de la orina, las heces y el sudor. Por este motivo, y para intentar establecer ellos mismos y esclarecer esta laguna, Hun y su grupo examinaron la información extraída de 19 estudios previos sobre alimentación con adultos, 73 mujeres y 81 hombres, de entre 19 y 64 años de edad.
Durante los 19 años que duraron los experimentos, los científicos midieron todo el calcio que cada participante consumía y lo compararon con el excretado a través de la orina y las heces. La cantidad del mineral que se perdía a través del sudor era casi inapreciable. Después de examinar la información, fijaron en 741 mg diarios la cantidad de calcio necesario para mantener un equilibrio de ingesta y pérdida.
Pero lo más curioso fue que ni la edad ni el sexo de los voluntarios cambiaban la cantidad de calcio necesaria para mantener el equilibrio. Cuando se alimentó a los participantes, se detectó que el organismo trata de mantener, por sí solo, una relativa estabilidad en el cuerpo en un margen que abarca de 415 mg como mínimo hasta 1.740 como máximo. Cuando se alimentaba al grupo con cantidades pequeñas de calcio, el cuerpo era más eficiente a la hora de mantenerlo, mientras que cuando se alimentaban con mayores cantidades, el calcio extra, sencillamente, se eliminaba.



La vitamina D, la gran ausente
El estudio no nombra en ningún momento la relación estrecha entre vitamina D y calcio. La combinación de los dos se viene recomendando desde hace muchos años para reducir las fracturas óseas y la osteoporosis, ya que dicha vitamina permite la absorción del mineral. Quizás elaborar cualquier investigación acerca del calcio sin tener en cuenta la cantidad de la vitamina en el organismo no tiene sentido. Es lo que constatan investigadores de la Harvard School of Public Health. Tras la revisión de 21 estudios sobre calcio que implicaron a más de 130.000 personas, aseguran que el mineral por sí solo no aporta beneficios significativos para la masa ósea.
En el editorial de la revista que ha publicado este estudio, 'American Journal of Clinical Nutrition', Jeri Nieves y Robert Lindsay, de la Universidad New York's Columbia, escriben a propósito de él que la única manera de obtener efectos favorables con el calcio pasa por su combinación con vitamina D. «Estudios sobre el calcio que no se paran a observar los niveles en el organismo de vitamina D podrían llevar a conclusiones erróneas», aseguran los científicos.
Según estas declaraciones, de nada sirve fijar cantidades adecuadas de calcio sin tener en cuenta las necesidades de vitamina D o sin combinar los requerimientos conjuntos. Como concluyen Nieves and Lindsay, una dieta equilibrada es importante, y la evaluación de un elemento no aporta todas las soluciones. «El hueso no es sólo calcio, y el calcio no trabaja de forma aislada».